martes, 5 de mayo de 2015

EL PAQUETE

Corría el año 1955, en la ciudad y puerto de Tampico prevalecía el caos por las inundaciones sufridas, enfermedades, hambruna, dolor y mucho sufrimiento pasaban muchas familias humildes de las partes bajas, la ayuda no les llegaba a las personas de estas comunidades ya que era imposible hacerles llegar víveres y medicinas suficientes, algunos lugares estaban incomunicados y solo era posible llegar a ellos en lanchas las cuales se aprovechaban de la situación para cobrar en exceso los servicios, al agua aun inundaba las casas de madera y mucha gente tenia que dormir a la intemperie, otras se negaban a dejar lo poco que les quedaba por temor a perderlo a manos de ladrones, la situación empezaba a agravarse ya que no había suficiente comida para la gente que aun estaba atrapada en la inundación, la situación era horrible, había casas destruidas, enterradas en lodo, animales muertos en descomposición en las calles, moscas, y un hedor insoportable, las personas comían lo que podían y no era suficiente. El hambre y la miseria era estremecedora y muchos comenzaba a padecerla terriblemente.
Sin embargo había personas que no perdían la fe y conservaban esperanza y amabilidad en tiempos difíciles, este era el caso de la Señora Mariana González. Una persona noble y humilde que vivía en una de la partes bajas del río Tamesí, su esposo un hombre ya mayor que había trabajado en los alijadores y estaba incapacitado por un accidente, ya que había perdido las dos piernas, la mujer siempre tenia una sonrisa en los labios y trataba a todo mundo con cortesía y amabilidad, era pronta para hacer favores, y la gente del lugar la estimaba mucho ya que a todo mundo apoyaba, una mañana salió de su humilde vivienda hecha de madera para dirigirse a una plaza cercana, tenían noticias que llegarían camiones de la marina con alimentos y medicinas, por lo que mucha gente se emplazaba a aquel lugar. Ella iba a un paso firme, saludando a todas las personas, cuando de pronto vio a un hombre parado cerca de unos escombros, iba vestido de negro y el pantalón y los zapatos llenos de lodo, con un sombrero negro y lentes obscuros, el cual parecía cargar un paquete grande envuelto en periódico, el hombre estaba encorvado y llevaba un bastón. Al acercarse a el, Doña Mariana acostumbrada a saludar le sonrío y le dio los buenos días, aquel hombre contestando el saludo, le comenzó a decir a la mujer que por favor le ayudara, en un tono desesperado, le pidió que llevara el paquete que traía bajo el brazo a una dirección que tenia anotada en el mismo, la señora no se pudo negar, pero le advirtió que lo haría después de ir a recoger los víveres en la plaza, al decir esto, el hombre la tomo de las manos y se las beso, agradeciendo el favor y con la misma se fue caminando lentamente por la calle, tosiendo y llevándose las manos a la boca.
Cuando Doña Mariana llegó a aquella plaza, vio que estaba abarrotada de gente desesperada por conseguir algo de comer, de pronto miembros de la marina hicieron una enorme fila de personas y comenzaron a repartir, maíz, arroz, frijol y leche, la gente poco a poco comenzaba a avanzar, pronto algunos marinos comenzaban a desalojar a la gente que aun seguía formada, ya que los víveres se habían acabado. Entre esta fila estaba la señora esperando con ansias llegar a recibir algo, se hizo un tumulto de personas y los disturbios no se hicieron esperar, la mujer tratando de escapar de aquella multitud corrió a un lugar mas seguro y tropezó, dejando caer una olla y el paquete que tenia en sus manos, una de las personas que corría en la estampida callo abruptamente en el paquete aplastándolo, y cuando se levanto noto que tenia algo en el pecho, era sangre, misma que había brotado de aquel paquete envuelto con periódicos, imaginando que era carne esta persona lo tomó y salio corriendo y la mujer atrás de el, a unos metros unos marinos detenían al avezado ladrón y la señora llegaba en ese momento corriendo con el alma en un hilo, y comenzó a explicar todo lo sucedido, los marinos, se dispusieron a abrir a aquel misterioso paquete y lo que encontraron en el fue estremecedor. Era un envoltorio hecho con plásticos y papel periódico, en ella había trozos de carne humana que llevaban todavía piel y cabellos, partes de lo que habia sido algun niño, estaban unas pequeñas manos cercenadas y pequeños pies ademas de trozos de gluteos y soltaba un hedor a carne descompuesta que era nauseabundo. Las personas alrededor no daban crédito a lo que veían, junto a aquella carne venia una pequeña botella con un papel dentro, y al sacarlo venia algo escrito... “LA CARNE ESCASEA, HAZLA RENDIR, VOY LUEGO”…
Los marinos al interrogar a la señora Mariana les comentó lo que había acontecido y como había llegado aquel envoltorio a sus manos, tenia la dirección y se dirigieron a buscar respuestas, al llegar a una casucha semidestruida, trataron de abrirse paso entre el lodazal y el agua sucia que rodeaba el lugar, como pudieron entraron, al revisar aquella casa, no pudieron dar crédito a lo que veían, había un grupo de ancianos todos con algún padecimiento, estaban desnudos y sentados sobre sus propias heces, la pestilencia del lugar quemaba, y la escena de esos viejos comiendo lo que parecía ser una pierna humana, era desgarradora, como pudieron sacaron a aquellos viejos del lugar, nunca hallaron al responsable, ni a la persona que los cuidaba, lo mas extraño es que no hallaron restos humanos, ni huesos, los viejos nunca dijeron nada ya que la mayoría estaban ciegos o enfermos, esta historia quedó como una anécdota de las personas que estuvieron involucradas en este hecho, si fue cierto o no, jamás lo sabremos.
-Edgar Liñán- Mayo 2015


domingo, 3 de mayo de 2015

UN EXTRAÑO VIAJE


Esta historia que les voy a relatar es una anécdota algo estremecedora que le sucedió a un compañero de grupo. Su historia me llego vía inbox y yo desarrollé a manera personal su relato. Espero que lo disfruten.

Siempre he sido susceptible a cosas extrañas, veo personas donde no deberían estar, sueño situaciones tan reales que a veces me afectan tanto, que hay días en que quisiera volverme loco, se llama desprendimiento del alma o algo así, por unos segundos durante un sueño profundo puedo separarme de mi cuerpo e ir a diferentes lugares, ver personas que hace tiempo no veía, volar por planos de la mente y el espíritu, pero también puedo ver seres siniestros que viven entre las sombras, seres que me han atacado cuando se dan cuenta que estoy ahí, y quieren suplantarme, tomar mi cuerpo y mi conciencia para hacer lo que más envidian, vivir y ser humanos, la gente dice que es un don, yo lo veo más como una maldición, este fue uno de esos eventos que me paso, antes que nada quiero que sepas que los habitantes de las sombras nos observan, siempre están cerca de nosotros. Esperando cualquier descuido para atormentarnos o peor… invadir nuestros cuerpos y mentes.

Fue una noche en mi casa cuando todo esto sucedió, estaba solo, ya que mi esposa y mis hijos se habían quedado en Naranjos para pasar el día de muertos con unos familiares, en aquel entonces era chofer así que los había llevado y dejado en Naranjos mientras continuaba mi camino a Huejutla Hidalgo para dejar una carga, ya de regreso pase por una ranchería donde había trabajado de joven a saludar a varios conocidos y amigos, en ese lugar me pasaron muchas cosas que quizá después te relate, Llegando a Tampico me dispuse a visitar a mis padres que vivían a una cuadra de mi casa, y cuando les conté de mi visita a aquel rancho, se perturbaron tanto que comenzaron a temblar.

Me dijeron que si no tenía miedo de haber pasado por aquel lugar después de lo que me había pasado y les comente que no, yo con algo de soberbia y burla les comente que todo aquello había quedado atrás y que ahora todo estaba bien, pero por dentro sabía que no estaba nada bien, mi vida había dado un giro desde aquella noche en aquel lugar, no recuerdo muy bien que había acontecido lo único que recuerdo es a mi madre llorar y rezar por mí, yo estaba en un estado de trance que duró semanas y cuando por fin desperté me contaron que estuve a punto de ser abducido por una bruja, que andando por el monte de regreso de una fiesta una bola de fuego se abalanzo sobre mí y me quiso llevar a lo que varias personas que estaban ahí comenzaron a rezar y a invocar al altísimo para que aquello me dejara, y por suerte así fue, pero aquel contacto con aquella fuerza misteriosa dejo en mi algo, una maldición, ver seres entre las sombras y desprender mi alma cuando duermo. Con el paso del tiempo he ido dejando esos “dones” y cada vez con menos frecuencia puedo ver cosas, aquella noche con mis padres lo único que les dije, fue que no se preocuparan y que las brujas ya no salen y que menos aquí en la ciudad, y les deje un recuerdito que me habían dado en el rancho, una brujita hecha de paja y tela, y me despedí de ellos.

Esa noche, mi mente y mi cuerpo entraron en un trance al dormir, quise tener un viaje y ver cómo estaban mis hijos, quizá visitarlos en sueños. Pero un ruido extraño en el baño de mi cuarto me hizo ponerme alerta, al levantarme vi con asombro que era mi esposa, estaba parada en el quicio de la puerta observándome, se me hizo extraño que estuviera ahí y más extraño el hecho de que no me avisara de su regreso, como por instinto le pregunte por mis hijos, a lo que ella respondió que los había dejado en Naranjos con sus parientes, cosa por demás extraña ya que ella jamás se separaba de ellos por ningún motivo. Intuyendo que algo estaba mal le repetí la pregunta

-¿Dónde están mis hijos?-

Al preguntarle esto se desprende de su bata y queda desnuda ante mí y con la intención de besarme, cuando me dispuse a corresponder a aquella muestra de amor, sentí unas frías y callosas manos alrededor de mi cuello, sentí un escalofrío y algo me decía que ella no era mi esposa, en eso un destello me hizo voltear a ver a alguien pequeño parado a un lado de la cama, era mi hija que me gritaba con terror y lagrimas en sus ojos

-¡Papá, esa mujer no es mi mamá, es una Bruja!-

En eso aquella mujer voltea y le grita a mi hija maldiciéndola de una forma obscena, al escuchar aquello, me llene de ira y arremetí en contra de esta mujer asestándole un golpe con todas mis fuerzas en su quijada, tirándola al piso. Cuando quise buscar a mi hija en el cuarto había desaparecido, de pronto escuche una voz gutural que me decía,

-Tú eres mío maldito, esta vez no te me vas a escapar, infeliz perro-

Volteé para ver donde había quedado la mujer solo para ver con horror que estaba pegada al techo con la cabeza girada sobre sus hombros y viéndome fijamente con un rostro avejentado y lleno de arrugas y la boca totalmente llena de sangre por el golpe que le di, sus dientes se habían desprendido. Horrorizado retrocedí cayendo de espaldas sobre mi cama y aquello se abalanzo sobre mi tratando de dañarme con sus horribles manos, comencé a forcejear con este ser y tenía una fuerza poco común, casi al punto del agotamiento, cerré mis ojos y ore a Dios pidiendo ayuda.

En el momento en que iba a desfallecer vi como mi hermano que había muerto meses atrás se aparecía y abrazaba a aquel ser para llevárselo, mientras veía como forcejeaban le decía

–Hermano no vas a poder solo-

-Si puedo, cuídate y cuida a mi sobrina ella tiene tu mismo don, regresa a tu cuerpo porque ya no tienes tiempo y vas a quedarte aquí, te quiero hermano, saluda a mis padres y diles que estoy bien-

En eso un haz de luz los envolvió a los dos alejándolos de mi, desperté abruptamente y horrorizado, era de día y vi que el reloj que tenia se había parado a las 3:35, supongo que esa fue la hora en que tuve este desprendimiento, también la habitación estaba desordenada, había manchas de sangre, cabellos y un olor como a quemado, recordé el mensaje que me había dado mi hermano y presentí algo, así que salí corriendo a casa de mis padres.

Ya estando ahí, mi mama lloraba desconsoladamente y mi papa estaba furioso, también estaba la maestra Esther, una bruja buena que nos hacia las limpias pero que sabia muchas cosas acerca de los eventos que nos habían pasado. Ella me contó que el fetiche de la bruja que había traído del rancho eran en realidad un trabajo negro y que era para llamar a las brujas, que por la madrugada habían visto una bola de fuego postrada en un enorme mango que tenían en el patio y que se asustaron por que supusieron que venía por mí. Les conté lo que había pasado y se inquietaron mas. La maestra Esther nos barrió y somereo la casa para limpiarla. Cuando nos quedamos tranquilos regrese a mi casa y para mi sorpresa estaba mi mujer esperándome, sentí alegría pero en cuanto me dispuse a abrazarla me tomo de la camisa y comenzó a abofetearme, preguntándome que a quien había metido a la casa, en eso recordé todo el desorden del cuarto y me dispuse a explicarle lo que había pasado, se tranquilizó un poco y cuando le dije lo del reloj que se había parado ella con inquietud me dijo,

-A esa hora estábamos en la celebración y mi hija, se quedó como dormida y no la podíamos despertar con nada, fue cosa de segundos, pero estaba con los ojos abiertos y sin poder reaccionar,
por eso nos regresamos antes, estaba muy asustada-

Nos abrazamos todos y lloramos juntos, pero no dejo de pensar que mi hija también pueda ver cosas o pueda tener desprendimientos, siendo tan pequeña y con tantas cosas ahí afuera, temo que un día no pueda regresar de un viaje y se quede ahí con esos horripilantes, seres o peor aún, que esa bruja que quiso llevarme quiera llevársela a ella.

-Edgar Liñán- Mayo 2015

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miércoles, 29 de abril de 2015

LA ULTIMA VEZ QUE JUGUE A LA QUIJA

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Esta historia que te voy a contar fue un hecho real, sucedió en los años 80, e involucra a 5 jóvenes de preparatoria, los cuales habían planeado jugar a la quija en un lugar apartado, se había tomado el hecho de que sería mejor jugar lejos de la gente, a cierta hora de la noche y con una tabla “curada, tal y como se los había recomendado un brujo negro que era pariente de uno de los muchachos. Los 5 estaban muy unidos, eran jóvenes rebeldes que no respetaban reglas y que jugaban a ser hombres con el dinero de sus padres.

Un día en una fiesta de la escuela y al calor de una cervezas comenzaron a contarse historias de miedo, en un punto de la noche uno de ellos comento que tenía un tío que se dedicaba a la brujería y que a través de esta se podían obtener riquezas, otro de ellos decía saber donde su abuela había escondido un gran lote de joyas en su casa pero que murió y nunca dijo donde las había escondido, otro comentaba que era posible contactar con los muertos, ya que había leído que en una comunidad en Veracruz una señora utilizaba la quija para predecir el futuro y comunicarse con la gente fallecida.

Con todos estos elementos, una extraña ambición asaltó a los jóvenes, dispuestos a desentrañar el misterio de las joyas, decidieron visitar al tío brujo y pedirle ayuda para utilizar una quija para contactar a la abuela fallecida o encontrar la ubicación del tesoro. Un fin de semana se enfilaron rumbo a Tamuin ahí vivía el tío brujo, lograron contactarlo y llegar a su casa que estaba muy alejado del centro del pueblo, vivía en una choza hecha de palma y bambú, rodeado de fetiches y cosas para realizar encantamientos. Los muchachos le plantearon lo que querían realizar, el tío estuvo dispuesto a ayudarles, así que de entre sus cosas saco una vieja tabla y la comenzó a grabar con letras e inscripciones, ayudado con un cuchillo, les dijo a los jóvenes que tenían que esperar para que la curara, la curación consistía en juntar la sangre de los 5 y “pintar” la tabla con la misma además de “somerearla” y echarle líquidos apestosos y extraños, una vez hecho esto, les dijo –Antes de utilizarla tienen que regar sal en el lugar y tiene que ser en un lugar solo y de noche, nunca rompan el circulo mientras juegan, no crucen las piernas, las preguntas es mejor hacerlas en voz alta, no lleven nada religioso y el juego termina cuando el espíritu se despide-

Buscaron un lugar alejado de la ciudad y encontraron uno más allá de la Divisoria, el papa de uno de los jóvenes tenía un terreno muy al norte casi llegando a Altamira, el terreno tenía una vieja casa abandonada, que estaba cayéndose a pedazos por la humedad y el tiempo, sin embargo serviría para los propósitos que tenían en mente. Llegó la noche en la que por fin podrían contactar a algún espíritu y preguntar por el tesoro, el camino a aquel lugar era largo y había solo caminos de terracería para llegar a el, iban en el carro de uno de los papas de los jóvenes y el pretexto era ir a una disco. Cuando llegaron al lugar, estaba completamente obscuro, lleno de maleza y la construcción estaba muy deteriorada, olía a excremento y humedad, decidieron prender veladoras y hacer un círculo alrededor de la tabla, tiraron la sal en el piso y comenzaron por juntar sus manos en el apuntador de la tabla, no sin antes asegurarse de no tener nada encima como objetos religiosos o alguna cosa que impidiera hacer contacto, estuvieron algún rato haciendo invocaciones y por fin lograron hacer contacto con algo, lo supieron enseguida por que la llama de las velas se levantaron unos centímetros y volvieron a la normalidad con esa lucecita temblorosa.

Lo primero, hacer una pregunta de cortesía. “Si hay alguien en este cuarto, cuya presencia te moleste, dinos para que se vaya” En ese momento el puntero comenzó a “bailar” sobre la tabla e indico los nombres de 2 jóvenes que había en el lugar, y al final indicaba “que se vayan”. Los 3 chicos con un gesto de estupor y miedo indicaban a aquellos que habían sido elegidos que se marcharan, salieron de aquel lugar, intrigados y sorprendidos por aquel hecho, pero se sentían confiados en que lograrían obtener respuestas, mientras pasaba el tiempo, comenzaron a caminar por aquel lugar fumandose un cigarro, viendo el cielo estrellado del lugar, cuando de pronto escucharon un fuerte estruendo detrás de ellos, al voltear vieron con espanto que el techo de la casa abandonada se había colapsado aplastando a sus compañeros, era imposible correr a ayudarles, asustados y como pudieron salieron de aquel lugar y buscar ayuda, los 3 jóvenes murieron y quedo este historia que me conto uno de los sobrevivientes de aquel hecho. Ya para finalizar la persona que me relató esto, me dijo que una vez había soñado a su abuela y que en el sueño le decía “nunca vuelvas a jugar con la quija, ya no puedo salvarte...”


=Edgar Liñán= Abril 2015

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EL NAHUAL

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Esta historia que les voy a relatar me llego al inbox de manera anónima el remitente me contó según sus palabras un relato extraordinario de algo perturbador que hasta la fecha lo dejó marcado. Yo únicamente desarrollé la historia en mi humilde visión de las cosas de como pudieron haber sucedido y con los elementos que esta persona me escribió en forma general. Y como comentario al final del mensaje solo decía: “FUE REAL Y QUE DIOS ME PERDONE”

Cobijados por las estrellas y a la luz de una fogata estábamos 5 amigos hablando de cosas triviales, el potrero donde hacíamos nuestra labor estaba en completa calma y solo se podían escuchar el murmullo del viento soplar y el cantar de los grillos, habíamos terminado el jornal en una de tantas rancherías que había en Tempoal, Veracruz. Como era costumbre siempre que terminábamos la labor nos poníamos a platicar y a jugar baraja, por esos rumbos esas eran nuestras distracciones, el reloj marcaba la media noche y hacía calor, el cielo estaba despejado, decidimos dirigirnos a una presa cercana y darnos un chapuzón en sus refrescantes aguas.

Yo era un hombre muy precavido siempre cargaba un Marlin .22, y siempre lo tenía cargado con balas muy especiales, por esas comunidades rurales estaba muy marcada la creencia en las brujas y los nahuales, mi abuelo y mi padre vivieron siempre al alba y se preparaban para cualquier encuentro con alguno de estos seres, a mi me inculcaron desde niño el tenerles respeto y estar preparado para cualquier amenaza, es por eso que me enseñaron el secreto de cómo curar las armas y las balas para poder darle muerte a los nahuales y hacer retroceder a las brujas, la curación de la munición era algo sencillo, pero debía hacerse con especial atención y con los elementos adecuados para que estas funcionaran. Yo tenía la costumbre de cargar mi rifle con 3 rondas de balas sin curar, una especial y así sucesivamente hasta llenar el cargador para darle muerte a cualquier ser sobrenatural que se nos presentara en el camino, solo necesitaba una bala.

Mis amigos siempre se burlaban de mi por contarles las historias que mi abuelo le contó a mi padre y luego él a mí. Y siempre que íbamos a la presa o andábamos por los caminos me decían en tono burlón –Ándale tráete tu rifle curado, no nos vaya a salir un nahual- Yo no hacía caso de sus comentarios, ya sabía cómo eran mis compas, pero esa noche sentí algo especial en el ambiente, como un presentimiento, era de madrugada y después de bañarnos en la presa, regresamos a una galera que nos servía de cobijo para pasar la noche, ahí dormíamos, teníamos lámparas de pilas secas para alumbrarnos en la noche, de pronto escuche un murmullo de alguien que me hablaba, eran mis compañeros “el pitufo” y el “negro”, me levanto y agarro una lámpara y los veo a lo lejos haciéndome señas, apuntándome hacia donde estaba lo que parecía un animal, al principio pensé que era una liebre, pero sentí un desconcierto enorme cuando vi que su tamaño era inusual, sus orejas eran enormes tanto que arrastraban en el piso, sentí algo de miedo y mejor decidí regresar a la galera, mis amigos estaban ahí esperándome
-Ese animal no es normal, hay algo extraño en el, es algo malo que quiere espantarnos el sueño, mejor dejémosle seguir su camino y no nos molestara- Les dije y me dispuse a acostarme.Al darse cuenta de mi reacción en todo burlón me decían

-Ahí está, no que muchos tiros curados-

Herido en mi orgullo, me levanto y tomo mi rifle, dispuesto a acabar con la vida de aquello, solo para demostrarles que no era cuento. Busque a eso que rondaba ahí, como buen cazador que era siempre le apuntaba a la cabeza a los animales para terminar con ellos rápido y que no sufrieran tanto, cuando veo a aquello estaba todavía en el mismo lugar, apunto a la cabeza y al querer soltar el tiro este no sale, corto cartucho de nuevo y se encasquilla el rifle, por alguna razón el rifle que nunca me había fallado ahora no disparaba y cada que cortaba cartucho las balas salían intactas, y esa cosa seguía ahí, viéndonos fijamente y como burlándose de mí y de mis fallidos intentos por dispararle.

Con la última bala que tenía en el cargador, le apunte al pecho esta vez y por fin la bala salió disparada haciendo blanco en aquello, el animal al escuchar el estallido, da un salto asustado y sale corriendo por el potrero, que era de pasto de pangola por lo que lo podíamos verlo moverse rápidamente, en ese momento todos salimos en busca de eso y claramente escuchábamos como cascos de caballo correr por el pastizal, vimos que se metía en un agostadero donde había una arbolada, jadeando y casi sin aliento llegamos al lugar, extrañamente el lugar donde se había metido formaba parte de las leyendas locales donde decían que se reunían las brujas y los nahuales en ciertos días del mes para transformarse o desmembrar a los niños que se habían robado previamente y devorarlos, era un lugar maldito y nos acercamos con precaución y algo de miedo.

Alumbrando la arbolada no quisimos entrar en ella, comenzamos a rodear el lugar para ver mejor y de pronto un aullido desgarrador nos puso alerta a todos al tiempo que las lámparas se apagaban dejándonos en la completa obscuridad, iluminados tan solo con el brillo de las estrellas, justo cuando íbamos a salir corriendo, escuchamos una voz gutural y escalofriante que nos hizo erizar la piel y los cabellos.

-¡Hijos de su puta madre, me los voy a chingar!-

Armadandome con el valor que me quedaba y con el rifle recargado en mano, le respondo:

-¡Sal hijo de tu puta madre, aquí traigo mas para darte en la madre, cabrón-

Al no escuchar respuesta alguna, se hizo un silencio sepulcral, alertando a mis amigos les dije que camináramos hacia atrás y que por ningún motivo le diéramos la espalda a aquella arbolada, así retrocedimos como unos 200 metros sin dejar de mirar al frente. Una vez que perdimos de vista aquel lugar salimos corriendo despavoridos hasta llegar a la galera, sentí que habíamos corrido mucho y así fue estábamos muy lejos nos percatamos hasta que llegamos al lugar, cuando llegamos 3 de mis compañeros se habían hecho encima del miedo, otro estaba llorando asustado incrédulo por haber visto y escuchado aquello, yo me encontraba alerta y apretaba con fuerza mi rifle, esa noche nadie pudo dormir, estábamos alerta y espantados.

A la mañana siguiente, decidimos ir a la arbolada e investigar que había sucedido, pero antes fuimos a la tienda de Doña Mary cerca del potrero donde nos fiaban refrescos y botanas, gritamos para que nos atendieran y de pronto la señora salió de atrás con un gesto de extrañeza.
-¿Ya supieron que el “Juancho” se suicidó tomando garrapaticida?-
Sorprendidos por la noticia y aun con el susto de anoche no podíamos creer aquello, nuestros pensamientos fueron interrumpidos por el esposo de la señora por una afirmación mas escalofriante todavía, que nos dejo helados.

-Ese cabrón no se mato María, lo hallaron en una arbolada desnudo y con un fogonazo en la panza, esta todo desfloreado, y sabes que es lo más extraño, la herida estaba como podrida y el hoyo muy grande. Ya se le quito el andar de Nahual-

Atónitos a lo que decía, nos miramos todos sin decir una palabra, decidimos ir a ver y en efecto había un rastro de sangre que llegaba a aquella arbolada donde nos habían espantado la noche anterior, con un juramento de silencio, todos quedamos en no decir nada de lo que había sucedido, sin embargo y desde aquel día, he vivido atormentado por la culpa y la incertidumbre de haber matado a algo que era un animal extraño. Porque para mí y los que estuvieron ahi lo era, todos los días le he pedido a Dios que me perdone, que el bien sabe que lo que mate era un animal, quisiera que esto no hubiera pasado y desafortunadamente me toco a mí, ahora puedo decir con certeza que lo que mate en realidad era un Nahual.

=Edgar Liñán= Abril 2015

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INCUBO

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Este es un relato que me contó una compañera de grupo vía whatsapp, me pidió mantenerla en el anonimato por razones que descubrirán a continuación ella asegura que todo lo que vivió la dejo hasta el día de hoy marcada, y que aun en su corazón guarda el recuerdo de aquel romance que y que por extraño que parezca cambio su vida. Me parece un relato increible y a pesar de lo fantastico que pueda parecer conozco a esta persona y se que no inventaria tal cosa.

Hace algunos años en la ciudad de Tampico se celebraban bailes muy concurridos en un lugar llamado la Gruta Azul un anexo del Hotel Imperial y que actualmente se encuentra cerrado, sin embargo era uno de los principales salones de baile en la ciudad y era una de las principales fuentes de diversión en Tampico, con la presencia de innumerables señoritas casaderas que asistían a estos bailes con el único fin de conocer a un muchacho que las sacara a bailar, entablar una amistad y quizá algo más.

Siempre me considere una joven hermosa, me cuidaba mucho y procuraba vestir bien y arreglarme de la mejor manera posible, vivía en la colonia Mainero , trabajaba como secretaria en una oficina de gobierno, y tenía amigas que asistían frecuentemente a bailes en diversos salones de la localidad, y casi siempre me invitaban cada que iban, mas yo nunca aceptaba, trabajaba de lunes a viernes y prefería quedarme en mi casa los fines de semana cuidando a mi mamá, además de hacer actividades domesticas, sin doblegarme siquiera a los placeres que calificaba de mundanos. Cierto sábado que mi mama se había ido con una tía, llegaron mis amigas a mi casa y me invitaron a ir a un baile en la gruta azul, Indecisa decidí romper con la rutina e irme a ver cómo era aquello y quizás animarme a bailar.

Llegamos al salón y sentí varias miradas indiscretas que volteaban a vernos, sentí incomodidad y ganas de irme inmediatamente, cuando iba a voltear, Una de mis compañeras me tomaba fuertemente del brazo. No pude sentirme extraña en aquel ambiente de jolgorio y apogeo, donde muchas parejas se movían al rito de las melodías de los Gatos Negros.
Enseguida que entramos buscamos donde sentarnos, y encontramos unos lugares junto a la pared en una hilera de sillas, nos sentamos entre risas y cuchicheos, recuerdo que llevaba un vestido floreado y me había arreglado especialmente para la ocasión, sin parecer soberbia siempre atraía la mirada de los caballeros, cosa que me incomodaba pero a la vez me hacía sentir bien. En esa ocasión sentí que acaparaba la atención de los jóvenes que me estaban observando, los cuales se acercaban para invitarme a bailar, pero yo me negaba una y otra vez, inventando cualquier pretexto. Me complacía escuchar la música pegajosa de las orquestas, mis compañeras disfrutaban de aquel momento con varios jóvenes que las sacaron a bailar.

De pronto sentí la presencia de un caballero parado en la entrada del salón, iba elegantemente vestido, con traje obscuro, camisa de seda, zapatos de charol, guantes blancos y un sombrero de fieltro, tenía una mirada muy penetrante, su aspecto arabesco y su porte varonil hicieron que clavara mi mirada en ese hombre tan apuesto. De aspecto tan diferente a los demás, estaba solo y sonreía con éxtasis, varias de las jóvenes incluyendo mis amigas adivinaron que se trataba de un hombre de dinero en busca de pareja.

Mientras que los músicos de Paco Jiménez iniciaban los primeros compases del danzón Nereidas, este hombre recorrió su mirada en todo aquel sitio hasta que sus ojos se clavaron en mi, y enseguida se dirigió a mí, tan caballero y tan galante como solo aquel hombre podía ser, y me habló con una voz dulce, lenta y cadenciosa, extendiéndome su mano enguantada me invito a bailar. Yo estaba embelesada por aquel hombre y solo dije “si” sin pensarlo.

Ya estando en la pista de baile no pude evitar preguntarle por que usaba guantes con el calor que hacía a lo que gentilmente me respondió
-Es para no dañar su piel de durazno señorita- y sonrió maliciosamente
Aquel halago y la sensación de tenerlo tan cerca provoco en mi un ligero escalofrío en todo mi cuerpo y me acerque más al hombre, mientras el apretaba mas mi cintura a medida que iba sonando la música. No sé cuánto tiempo paso, bailamos danzón, boleros, chachachá y no sé que otros ritmos que desconocía, el llevaba el paso, y así llego el final del baile cuando marcaron el final del entretenimiento. Entonces encendieron las luces y pregunte la hora.

-Unos minutos y serán las 12 de la noche-

Salimos de aquel lugar y nos enfilamos hacia uno de los puentes que cruzaban el canal de la cortadura, la noche estaba despejada y no había luna, en medio del inevitable desvelo, el caballero se ofreció a acompañarnos a todas a mi casa, ya que yo era la vivía más cerca y se quedarían a dormir conmigo. Todas aceptamos temiendo que nos pudiera pasar algo durante el trayecto.

Caminamos algunas cuadras hasta llegar al canal de la cortadura, el caballero y yo íbamos platicando acerca del baile mientras caminábamos lento y yo esperaba que mis amigas se adelantaran y nos dejaran un rato a solas y así fue, ya casi llegando a mi casa aquel hombre me miro y en tono de disculpa me dijo que tenía que marcharse que un asunto urgente reclamaba su presencia, yo lo mire y note algo inusual en él, su rostro había cambiado y de pronto sentí como una neblina inundaba las calles, hasta que ya no podía ver a mis amigas a lo lejos, me asuste un poco pero aquel hombre se acerco a mí con ansias indefinibles y se despojo de sus guantes en ese instante me tomo de la cintura y me apretó entre sus brazos, mientras me besaba furiosamente, yo no me negué a aquel placer, nunca había sido besada y en aquel beso tan solo me perdí no se por cuánto tiempo y me desvanecí.

Lo último que recuerdo de esa noche es que mis amigas trataban de despertarme de mi desmayo, estaban histéricas diciendo no se qué cosas, el hombre había desaparecido dejando tras de sí sus guantes, yo me hallaba aturdida sin saber que había pasado, al llegar a mi casa me percate que mi ropa estaba desgarrada y tenia aruños por todo mi cuerpo, además de un extraño y fuerte olor como a azufre. Ni mis amigas ni yo nos explicamos que sucedió y preferimos mantener el secreto.
Seguí yendo a los bailes tan solo para encontrarme con aquel hombre y tener una explicación pero jamás lo volví a ver, al menos en esas ocasiones, después de que murió mi madre, algo en mi se fue con ella, era muy religiosa y tenía muchas cosas santas en su recamara y por toda la casa, cosas que tuve que retirar ya que me la recordaban y me ponía triste y melancólica, paso un tiempo después de que ella se fuera y comencé a tener sueños con aquel hombre, lo soñaba frecuentemente, soñaba que me besaba, soñaba que venía y se metía en mi cama y me tocaba íntimamente, despertaba asustada y excitada a la vez con miedo, ¿Qué era aquello? No lo sabía explicar, pero lo disfrutaba de alguna forma, lo más extraño ocurrió la última vez que lo soñé, el estaba en el quicio de mi puerta mirándome dormir, mientras él se acercaba vi que estaba desnudo y excitado, yo lo veía pero no podía moverme y cuando quise despertar el ponía sus labios para besarme con aquella fuerza con la que me beso la primera vez, y sentí como me tomaba y me hacía el amor, no sentí dolor o temor, me deje llevar, era mi primera vez en mis sueños, y no sabía cómo explicar lo que sentía, me quede dormida después de que él se levanto de mí y me miro con una mirada triste, intuía que no lo volvería a ver, cuando desperté vi con horror que mi cama estaba manchada de sangre y era yo, había sido desvirgada, no sabía que estaba pasando, sentí un terror tan indescriptible y después del terror siguió la humillación y la vergüenza, y me fui a bañar tratándome de quitar aquellas sensaciones, aquellas caricias que ahora me hacían daño, pero sobre todo aquel hedor a azufre y podredumbre que se quedo en mi, queme todo, cama, sabanas y todo, esa noche oré con devoción para que aquello ya no me sucediera mas, y saque una cruz de madera de mi madre que era milagrosa y la puse en mi dormitorio, desde ese entonces ya no he vuelto a soñar nada, deje de frecuentar a mis amigas y mi vida ha seguido igual, nunca he permitido que ningún hombre me toque o me corteje, he vivido sola este tiempo y así pienso morir, quizá es mi penitencia, quizá una parte de mi quiere quitar el crucifijo y volver a soñar con aquel hombre.

=Edgar Liñan= Abril 2015

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EL PERFIL SINIESTRO

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Catalina Reynaga era una estudiante de preparatoria que le gustaba pasar el tiempo en las redes sociales, continuamente subía fotos a su perfil, era bonita así que diariamente tenia decenas de invitaciones de amistad de jóvenes que como ella, tenían este pasatiempo de tiempos modernos, ella era muy asidua a pertenecer a grupos y foros en estas redes sociales . Un día se unió a un grupo en el cual ayudaban a animales en desgracia, animales heridos o abandonados, donde podían adoptar o cuidar perros y gatos a los cuales nadie quería.

Catalina era amante de los animales y participaba frecuentemente en el grupo, por lo que un día quedo a cargo, ya que el creador se retiro sin decirle nada a nadie. Como la popularidad iba en aumento, había mucha gente que quería deshacerse de sus mascotas por no poder atenderlas, por lo que la chica organizo un evento en un parque de la localidad para juntar a gente que quisiera adoptar con aquellos que quisieran ceder a sus mascotas, el evento fue todo un éxito, sin embargo y al final del evento quedaba solo un perro, uno de raza pequeña criollo cuyo defecto era no tener una oreja y estar quemado de la mitad de su cuerpo, no sabía cómo es que había llegado ahí, la joven como era compasiva decidió llevárselo a su casa y cuidarlo hasta encontrarle un dueño. Lo anuncio en el perfil del grupo y en otros que iban de lo mismo. No hubo respuesta hasta una noche.

La chica recibía un mensaje de un perfil que no tenia foto y el nombre estaba como garabateado إبليس , la persona del perfil decía ser el dueño de aquel perro y que por un descuido dejo que se saliera de su casa, le pedía a la joven que lo cuidara especialmente y que lo mantuviera afuera de la casa ya que podía causarle destrozos y que no le diera de comer ya que no comía croquetas ya que lo enfermaban, al preguntarle que podía comer, la persona del perfil menciono, “carne cruda”.

Catalina se quedo pasmada con aquello, nunca imagino que alguien le diera de comer solo carne cruda a un perro, además de que se veía famélico casi en los huesos, como para pensar que era bien alimentado, así que dudo de la veracidad del perfil y del dueño, decidió hacerle preguntas, la persona del perfil comentaba que no era de este país, que venía de lejos, que su familia era de Iraq y que continuamente viajaban, que el perro tenía mucho con él y que era su única compañía, la joven aun dudaba de aquello así que le pregunto cómo se llamaba en realidad. Antes de que pudiera leer el siguiente mensaje, escucho un ruido como aullidos y gritos en la parte donde guardaba a los animales, tenia algunos perros y gatos enfermos en tratamiento, así que presurosa bajo y al llegar al lugar casi se dobla del susto y del asco que le produjo ver el cuarto lleno de sangre, había partes de animales por toda la habitación, pelos y algunos pequeños perros aun se retorcían en el piso con las cabezas destrozadas. Al fondo de la habitación vio al pequeño perro que había rescatado, con la mirada perdida y lleno de sangre, al revisarlo pudo ver que no estaba herido. Al llegar sus familiares no supo cómo explicar aquel horroroso escenario y comenzó a limpiar los despojos, el pequeño perro estaba encerrado en una jaula y la veía fijamente.

Al terminar de limpiar se metió a bañar y regreso al cuarto, la ventana de chat seguía abierta y con mensaje que la dejo helada. “ Te adverti que lo dejaras afuera” …

Catalina horrorizada, no sabía que decir, en un intento por descubrir la verdad, comenzó a preguntar como sabia aquella persona sobre lo que había pasado.

-Conozco a mi perro, te advertí que no lo dejaras entrar ya que te ocasionaría lo que ya viste, es una pequeña bestia y todo el tiempo tiene hambre, ya se comió a tus mascotas, seguirá buscando que comer y con qué saciar su hambre de carne, te advierto que lo dejes afuera y encadenado si es posible y nada te pasara a ti y tu familia, si lo dejas suelto devorara a los animales de tus vecinos, pero no te preocupes si ya comió suficiente dormirá por días hasta que vuelva a tener hambre-
Al decir esto la chica ya no pudo contenerse y salió corriendo del cuarto a avisarle a su padre y hermano lo que sucedía. Al llegar y leer todo lo que aquel personaje había escrito. El padre enfurecido comenzó a amenazar a aquel extraño, a lo que recibió como respuesta.

- No sabes con quien tratas, tan solo cuiden a mi perro, pasare por él en unos días, déjenlo afuera y no habrá problemas-

La familia de la joven pensaba en como aquel individuo pudo meterse y matar a todos los animales sin que se dieran cuenta, imposible, comenzaron a preguntarse si todo lo que había dicho sobre el perro era verdad, pero al verlo también era imposible, cerraron todas las puertas y ventanas, al perro lo dejaron en una caja de mascotas con candado y se fueron a la cama. Pasaron los días y nadie paso o pregunto por aquel animal, el extraño nunca más se comunico con la joven. Tomaron el incidente como algo sin explicación, el perro seguía encerrado en su jaula acurrucado hasta el fondo, la joven le daba de comer croquetas pero el animal no las tocaba, si acaso bebía un poco de agua y nada más.

Un día, Catalina tuvo que irse con unos tíos en Salamanca, al preguntarle qué haría con el perro la chica solo se limito a responder,
-déjalo en el patio y dale de comer croquetas, en cuanto regrese veré que puedo hacer con él-

Días después Catalina se conectaba a facebook, en parte para revisar su perfil y en parte para saber de aquel extraño, nunca se le ocurrió enviarle una solicitud de amistad por seguridad, además de que no acostumbraba agregar a desconocidos, pero algo raro sentía aquella noche, acababa de hablar con su mama y al preguntarle por el perro la madre le contesto que había escapado, sintió alivio, cuando vio las conversaciones todavía estaba la de aquel extraño y noto algo en su perfil, tenía una foto pero no alcanzaba a distinguir que era. Pero le parecía familiar, al revisar el perfil noto que todo estaba en privado y no podía ver nada, cuando le dio clic a la foto para agrandarla se abrió una ventana de chat, era el extraño
–Supongo que has cuidado bien a mi perro-
La joven sintió un breve escalofrío pero pudo mas su curiosidad y le dio “agregar amigos”, el extraño pregunto
-¿Por qué quieres agregarme?-
-Quiero saber quién eres-
-No creo que quieras saber, tan solo dime donde esta mi perro y paso por el, hiciste lo que te dije ¿verdad? -
-No, dime como entraste a mi casa y mataste a todos mis animales-
-No fui yo, fue mi can, se llama řezník-
-como supiste que mató a esos animales-
-Soy su dueño, se que tiene hambre de carne y se come todo lo que la tenga, además se lo que come y se cuando mata para hacerlo-
-¿Como lo sabes?-
-Deseaba que hicieras esa pregunta-
-Pero antes dime, ¿Dejaste a mi perro amarrado a un árbol fuera de tu casa verdad?-

Al leer esto la chica se puso alerta y siguió con el interrogatorio

-¿Cómo lo sabes?-
-Acepte tu solicitud de amistad- y el extraño cerro el chat.

Catalina rápidamente se dirigió al perfil y pudo notar que no tenía muchas cosas, sin embargo si tenía cientos de álbumes de fotos, ordenados por fechas, le dio clic al azar en uno y abrió, lo que vio en el fue escalofriante, había fotos de personas muertas, despedazadas, cabezas, manos, vísceras, muchísima sangre, familias enteras masacradas, la asustó y cerró inmediatamente aquello, no sin antes darse cuenta de un detalle el último álbum de fechas recientes, lo abrió y sintió un terror indescriptible, sintió un escalofrío correr por todo su cuerpo al darse cuenta que estaban las fotos de la bodega donde guardaba a los animales que rescataba y ahí estaban todos muertos, hechos pedazos, agonizantes, con las lenguas de fuera, no pudo más y se puso a llorar al ver aquello, asustada y con el alma en un hilo, quiso cerrar aquella ventana y algo la detuvo, algo que la dejo petrificada, la foto del perfil del extraño, notó algo que le resultaba familiar, al agrandar la foto pudo notar que era una parte de su casa, un pasillo con un ventanal grande, se desplomo con la silla y el primer impulso fue tomar el teléfono y llamar a su casa, sintió un alivio tremendo cuando su mama levantaba la bocina.
-¿Mama están bien?-
-Si hija ¿Qué pasa?-
-Por favor pásame a mi papa-

La mama dejo el teléfono y la joven podía escuchar a lo lejos que ladraba un pequeño perro, de pronto noto que alguien abría la puerta de su casa, ya que escucho unas campanas que colgaban de ella, al escuchar esto, la joven grito ¡No abran! Y comenzó a escuchar los gritos de su mama horrorizada, -¡Déjalo, déjalo, nooo, nooo, nooo!- Escuchaba como un animal forcejeaba con su hermano, gruñidos, ruidos de algo rompiéndose, gritos de horror, gritos de auxilio, podía escuchar como sus padres primero peleaban con algo, y luego gritaban de dolor buscando huir de aquello que les hacía daño. Y de pronto nada.

La joven estaba pasmada, temblando de miedo, dejó caer el teléfono y vio en la pantalla de la computadora que el extraño agregaba un nuevo álbum con la fecha de ese día. Al abrirlo observó que eran fotos de su familia, su mama, su hermano y su padre masacrados, desmembrados, sus extremidades habían sido masticadas hasta el hueso, no pudo contenerse y lanzo un grito de horror, llorando trataba de comunicarse a su casa, deseando que aquello fuera una broma algo irreal, pero no obtuvo respuesta, en cambio una ventana de chat se abría
-Te dije que no lo dejaras afuera, no te preocupes pronto te reunirás con ellos, ¿Ya checaste la foto de mi perfil?-

Al ver la foto del perfil noto con cierta resignación y con miedo que era ella de espaldas, la foto era de ese momento, en ese lugar, con ella viendo al monitor…

=Edgar Liñán= Abril 2015

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UNA EXTRAÑA HISTORIA DE DUENDES

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Esta Historia de duendes sucede en una comunidad cerca del km72 antes de llegar a Horconcitos, en este lugar rico en leyendas, sucedió un extraño suceso que tuvo que ver con duendes o al menos eso reportaron.

La historia gira alrededor de una familia que recién había llegado a vivir ahí, El padre que era jornalero, su esposa y dos hijas, una de 6 y otra de 4 meses. Conforme pasaban los días en aquel lugar la señora se hizo amiga de las vecinas que como ella hacían las labores del hogar y dedicaban cierto tiempo al chacoteo y el chisme local. En una ocasión las lugareñas que tenían más tiempo le preguntaban si no había notado que se le desaparecían cosas o los objetos cambiaban de lugar, a lo que les respondía que sí, pero que probablemente era por olvidadiza, las mujeres comentaron que no era por eso, si no porque había “duendes” en aquel lugar y que para resolver su problema y aparecieran los objetos tenía que hacerles un tipo de ofrenda como dulces, pan, frutas o bebidas embotelladas, a lo que la señora escéptica y en tono de burla les contesto que no creía en esas cosas y que tenía en mejores cosas que pensar, que eso no existía de ninguna manera. Una de las mujeres le comento que no se burlara que corría el riesgo de perder algo que si le doliera y que entonces si comenzaría a creer, las burlas y los descalificativos a estos seres no cesaron por parte de la señora y continúo con sus labores.

Cierto día noto que una de sus hijas, la mayor platicaba con mucha vehemencia con “algo” en el patio por lo que pensó que se trataba de un vecino, al salir y preguntarle con quien platicaba, la niña muy firme contesto “Con el monito del gorro”, la señora pensando que era un juego de su hijo volvió a sus labores, pero estas actividades continuaban con más frecuencia, la niña comenzó a experimentar falta de atención, insomnio y sonambulismo, una noche la mama despertaba de madrugada y al ir a la cocina a tomar agua, espantada vio como la niña estaba fuera de la casa en el patio junto a un pozo viejo, por lo que al querer salir por ella, noto que todas las puertas estaban cerradas con llave, al abrir una de ellas e ir por la niña noto que estaba entre dormida y despierta hablando, no quiso despertarla y la condujo a su cuarto donde dormía con su hermana, paso aquel incidente pero la niña continuaba con esos comportamientos al grado de permanecer por mucho tiempo parada frente aquel pozo.

La situación empeoro cuando una noche la señora despertaba de una pesadilla y al ir a revisar a las niñas noto que ninguna se encontraba en sus camas, asustada llamo al esposo y la comenzaron a buscar por toda la casa, salieron al patio y a los alrededores y no las encontraron, ya desesperados salieron al camino de brecha que cruzaba por su casa y notaron que estaba la niña más grande parada en medio del camino, sonámbula y con la cobijita de su hermana, la trataron de despertar y al hacerlo la niña comenzó a llorar, no sabía lo que pasaba y los padres angustiados preguntaban que donde estaba su hermana, la niña solo se limitaba a responder que el monito del gorro se la había llevado, horrorizados los padres, buscaron y preguntaron con los vecinos, ninguno sabía nada, fue cuando una de las mujeres que vivían ahí, comento que posiblemente se la llevaron los brujos o los duendes, los padres incrédulos pero con el alma en la mano, escucharon a aquella mujer que decía que tenían que ofrendar algo para que la bebe apareciera, la mama apresuradamente se dirigió a su casa y saco toda la comida que pudo al patio y frente al pozo la arrojo en el, esperando que algo sucediera, nada paso, se metió en su casa desconsolada por la bebe y de pronto escucharon a lo lejos el llanto de la niña, alertados salieron en su búsqueda. Solo escuchaban que lloraba como si estuviera metida en algo, conforme avanzaban se fueron metiendo entre los arboles de los terrenos de junto y de pronto llegaron a un enorme flamboyan, ahí se escuchaban mas fuertes los llantos, buscaron y no veían nada, hasta que la señora noto un agujero en el tronco de aquel árbol y el esposo subió para ver y ahí estaba la bebe, asustada y llorando de hambre. El señor presa de la desesperación busco un hacha para abrir más el agujero y sacar a la niña, cuando por fin la pudieron sacar la niña estaba bien, lloraba por hambre pero estaba sana y salva. Días después los problemas de conducta y los padecimientos de la niña mayor desaparecieron, la señora hacia ofrendas cada semana en aquel pozo y comenzaron a prosperar.

=Edgar Liñán= Abril 2015

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